
Historia
Helga nació en Kyushu, el 7 de mayo del año 256, fruto de la unión de una bruja y un demonio que vivían entre humanos sin necesidad de ocultarse. Creció con 5 hermanos más: Tirso, Igor, Forma, Selene y Anaya. Ella, la mayor, siempre tuvo el deber de protegerles y ayudarles a crecer correctamente pues sus padres desaparecieron cuando alcanzó la edad de dieciséis años.
Una vez todos fueron autosuficientes Helga decidió salir a explorar, a aprender hechizos que le hicieran más poderosa y a utilizar armas, pues los humanos empezaban a percatarse de los seres sobrenaturales que les rodeaban y comenzó la cacería, debía protegerse y proteger a su familia.
Fue cerca del año 790, después de vivir por 500 años en paz en la casa del lago familiar, que decidió prestar su ayuda al emperador y así formar parte de su ejercito como la primera bruja a su servicio. Con su ayuda consiguió mantener el trono, y Helga gozó de una buena vida militar que le separó de sus hermanos, y acercó al primer amor de su vida. Con él concibió a sus primeros dos hijos, mellizos, Nayala y Etéreo, y siguiendo la única vía que conocía, abandonó a los mismos cuando cumplieron los dieciséis años, para vivir nuevas experiencias junto a su primer marido Asmodeo. Así se sucedieron seis maridos más, a lo largo de mil doscientos años, concibiendo retoños con todos ellos, que salieron adelante y formaron sus propias familias. Helga había dejado de envejecer a la edad de treintaisiete años, cosa que le otorgaba una belleza mística que atraía a hombres, demonios, y todo tipo de seres que buscaban pedirle la mano, rendidos por su belleza y poder.
Sobre el año 1800 Helga se retiró de la vida profesional, y no fue por gusto propio. El que una vez fue su tierno retoño Kherune, fruto de uno de los primeros matrimonios de Helga con un demonio, había caído en la depravación que su sangre escondía. El Rey de los demonios, quien podía considerarse su abuelo, entró en su vida sólo para desnaturalizarla, convirtiendo al hijo de la bruja en el que todos conocerían como Lord Dornomuul el señor de la tempestad. Ciudades enteras arrasó, donde Helga había ofrecido su ayuda. Pueblos enteros masacró, los cuales veían a la mujer como una bendición después de su paso. Helga hizo lo posible por detenerle, incluso dejó de prestar ayuda a los necesitados pero nada detenía a su vástago.
El enfrentamiento llegó años más tarde, era tan doloroso para la bruja enfrentarse a un ser que había amado tanto y que ahora hacía tanto daño que su rostro estuvo bañado en lágrimas durante todo el combate, pidiendo a gritos que se detuviera, pero él no atendía a razones. Su mente estaba envenenada, estaba resentido por el abandono por parte de su padre, así como de su madre después, viendo como prestaba su ayuda a los demás en vez de regalarle su amor. Pese a que el Rey de los demonios le había prestado más fuerza, nada puede impedir que una madre proteja a su hijo, aunque sea de si mismo. Incapaz de acabar con su vida, Helga selló al demonio que había aterrorizado oriente por un largo tiempo, de forma que no pudiera causar más atrocidades.
La mujer continuó pues su misión de ayudar al necesitado, fuera curando sus heridas o enfrentándose a monstruos y demonios que acechaban pequeños pueblos, pero siempre camuflada. No era difícil para ella cambiar su cabello, incluso sus ojos, siempre por miedo a que Kherune volviera. Y cumpliendo todos sus temores, siglos más tarde ocurrió. Una oscura organización El Loto Oculto, se encargaba de buscar pistas sobre antiguas historias de demonios poderosos, sellados o mutilados hasta perder su fuerza. Para otros eran leyendas, pero Helga bien sabía que eran muy reales en su mayoría, igual que para ellos que disfrutaban de información realmente única, conocida por muy pocos, para hacerse con la localización de los cuerpos demoniacos y devolverle su poder mediante horribles rituales con ofrendas humanas. Temía que llegasen a encontrar a Kherune, por eso mismo transportó su cuerpo sellado a donde sólo ella pudiera acceder, y desde entonces dedicó parte de su vida a terminar con sus seguidores, fueran humanos, demonios y una gran variedad de razas que conformaban el grupo, siempre manteniendo un perfil bajo frente a la sociedad, haciendo más difícil que dieran con ella.